Qué es un Kit Car

Los kit car son un tipo de automóvil que actualmente se encuentra a la venta como conjunto de
piezas que están a disposición de los clientes gracias a los fabricantes. A través de dichas piezas, los
propios usuarios son los que se encargan de ensamblarlas de forma que se termine construyendo el
vehículo final. Los principales sistemas mecánicos ( la transmisión, el motor, etc.) los proporcionan
otros vehículos. Sin embargo, también se pueden comprar las piezas correspondientes a otros
proveedores, por eso existen tantos kits. Estos incluyen libros con planos e instrucciones para guiar
a los usuarios, así como las diferentes piezas que se necesitan para construir un vehículo que
funcione correctamente. Este tipo de kits han estado siempre disponibles desde antes de los años
noventa, aunque con el paso del tiempo, allá por 1950, la idea terminó por convertirse en un éxito.
En esta época, la fabricación de automóviles estaba en auge, por lo que la producción se incrementó
de forma considerable, y muchas personas abandonaron sus vehículos averiados, debido a que la
reparación era demasiado cara para poder afrontarla. Y es por este mismo motivo que esta industria
consiguió despegar.
En 1970, los vehículos eran ensamblados de forma parcial, y luego eran vendidos como kit cars. De
esta manera, se lograba el ahorro de impuestos de compra, debido a que no se consideraban
vehículos como tal, sino simplemente piezas sueltas. Por ello, muchos kits tenían diseños
deportivos en esta época, aunque actualmente se han convertido en auténticas réplicas de vehículos
caros. Desde que comenzó a desarrollarse la industria automovilística, la posibilidad de que
personas con poder adquisitivo y dinero pudieran ensamblar por su propia cuenta el coche de sus
sueños, se convirtió en una realidad. No obstante, si se analizan de una forma más técnica, este tipo
de vehículos presentan unas diferencias bastante claras con respecto a los originales, sobre todo en
lo que se refiere al motor, la caja de cambios, etc. A pesar de ello, los kit cars dan la posibilidad a
aquellos amantes de los coches clásicos de poder tener un vehículo de este tipo, aunque no sea
como el original, ya que económicamente jamás se podrían permitir un automóvil con ese tipo de
características. Por otro lado, es importante recalcar que aquellos clásicos que son auténticos tienen
un uso bastante limitado, lo que es sin duda un punto a favor de los kit cars.
En Inglaterra, el concepto de kit car comenzó a utilizarse a finales del siglo XIX, a pesar del
desconocimiento general que había sobre los coches en esa época. En su época ya hubo gente
escéptica que desconfiaba de este tipo de técnicas, cosa que también se puede ver en la actualidad.
Muchas personas no creen que sea algo seguro el realizar modificaciones a un coche dentro del
propio domicilio para después circular con él. Por ello, a pesar de que la calidad técnica de los kit
cars es bastante buena, todavía quedan algunos prejuicios por resolver para que estos puedan ser
aceptados en su totalidad.