Historia del Mini Clásico

Si existe un coche que ha logrado tal nivel de reconocimiento en toda la historia automovilística, este es el Mini. Solo superado por el Ford T en cuanto a relevancia, este coche se sitúa entre el podio de los clásicos de todos los tiempos, por su historia, diseño e importancia a lo largo de más de 40 años de producción.

Se trata de un coche perteneciente al segmento A, cuyo periodo de fabricación inició en 1959 y finalizó en 2001. Es un coche completamente inglés, perteneciente, en sus inicios, a la empresa British Motor Company (BMC). Su influencia lo ha llevado a catalogarlo como el coche más importante en toda Gran Bretaña.

Hoy en día, tras 18 años del cese de su producción, y pese a ser sustituido, su legado sigue vigente.

Origen del Mini

Tres años antes de la presentación oficial del Mini, Europa se enfrentaba a una escasez de combustible, producto de la Guerra de Suez o Guerra del Sinaí. La misma había llevado a disminuir el tráfico de gasolina, lo que provocó un descenso en las ventas de automóviles.

En Reino Unido el combustible fue racionado. Además, los autos que se compraban eran de bajo consumo, los cuales eran fabricados principalmente por empresas alemanas. Frente a esta situación, la directiva de BMC consideró que era necesario realizar el algo.

Surgieron ideas, y la principal opción fue crear un coche pequeño, pero con espacio, de bajo consumo y con un motor ya utilizado anteriormente, para evitar gastos. Para el diseño del automóvil se designó a Alec Issigonis, un ingeniero que tenía mucha experiencia en el mundo automotriz. Junto a él estaban otros ocho colaboradores.

El proyecto para realizar el Mini llevó por nombre Austin Drawing Office project number 15, o simplemente ADO15 por su abreviación. Para octubre de 1957 ya estaba listo el prototipo.

Se trataba de un coche pequeño, con un motor de cuatro cilindros colocado de manera transversal que podía refrigerarse con agua. Contaba con una caja de cambios manual de cuatro velocidades y tracción delantera.

Elementos ahorradores de espacio

Para ahorrar espacio, se consideraron varios elementos. Uno de ellos fue la colocación de carburador en el sector izquierdo del motor. A ello se sumaron varios cambios tanto internos como externos, como ventanas corredizas y llantas de 10 pulgadas, las cuales se colocaban en las esquinas del vehículo.

Un dato curioso es que en las puertas había bolsillo en vez del mecanismo de la ventana. Este servía, según versiones, para guardar una botella ginebra de la marca que disfrutaba tomar Issigonis.

En el maletero se colocaron la bisagras en la parte baja, para así aumentar el espacio y dar lugar otro pasajero, mientras la puerta estuviese abierta. Durante sus largos años de producción se hicieron cambios a nivel motor, pero la esencia se mantuvo, sobre todo a nivel de silueta.

El coche llegó a fabricarse en numerosos países sudamericanos y europeos, incluyendo la extinta Yugoslavia. También dio origen a versiones para competición de Rally, en las cuales se hizo vencedora.También hubo un versión pick up, una furgoneta y un coche familiar.

Éxito del Mini

El Mini alcanzó un alto grado popularidad por su diseño, su facilidad de manejo, la sencillez de su tamaño y el poco combustible que consumía. Era un coche de excelentes prestaciones que no resultaba peligroso, y que podía competir en numerosos eventos.

Debido a la amplia variedad de colores utilizados, nunca pasó de moda, a tal punto que su fabricación se mantuvo por 42 años.

BMC pasó a manos del grupo Rover y este a BMW. Con esta empresa se detuvo la elaboración y se sustituyó por el actual Mini Cooper.

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